El Verano y su luz

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El sentido de la fiesta para todos es la llegada de la luz del exterior al contrario que en adviento que la luz es interior. Además, quemamos (simbólicamente) todo aquello que no queremos, para empezar eil verano con la fuerza, la voluntad y el coraje de un nuevo curso.

Cada familia comparte juegos y comida.

🧡 Celebrando la alegría 🧡

(Os contaremos un poquito que tal fué)

 

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La angustia de separación y la permanencia del objeto.

 

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¿Alguna vez has escuchado la expresión “ojos que no ven, corazón que no siente”? Como adultos, cuando un objeto se mueve fuera de nuestro campo de visión, sabemos que continúa existiendo, a pesar de no poder verlo, tocarlo o escucharlo. Sin embargo, este no es el caso para los bebés. Durante los primeros meses de vida, cuando no ven un objeto, ¡ellos creen que el objeto deja de existir!

Sin embargo, alrededor de los 4-7 meses, tu bebé comenzará a entender el concepto de permanencia del objeto (que es una forma elegante de decir que él empezará a entender que cuando los objetos están fuera de su campo de visión, siguen existiendo).

Aunque la mayoría de bebés van pidiendo cada vez más contacto, más afecto y en consecuencia más brazos a medida que crecen, llega un momento en el que parece que todo se complica mucho más, cuando de repente rechazan el contacto con personas a las que aceptaban («tú no me cojas en brazos, mejor que sea mamá»), y lloran mucho más si los dejan solos, como si de pronto se hubieran hecho más dependientes.

En contra de lo que suele decir la gente del entorno a los padres, es algo normal. Gente que, por desconocimiento, les echar la culpa de que lo han acostumbrado, que es así por su culpa, que en vez de hacerlo más independiente están haciendo de su hijo un niño mimado, consentido y arisco, que ya ni siquiera acepta a otros familiares que no sean mamá y papá, y a veces ni siquiera quiere a papá.

Es decir, no tiene «mamitis», no es algo que los padres hayan hecho mal, y no se ha acostumbrado a nada. Lo que tiene esa niña es en realidad lo que conocemos como angustia de separación, y no solo no es un retroceso, sino que es un avance de lo más lógico en su desarrollo. Un avance que los padres deben conocer y comprender, sobre todo para no caer en la tentación de hacer caso de consejos y recomendaciones sin sentido.

El concepto de permanencia del objeto hace referencia al conocimiento que tenemos de que los objetos tienen una existencia  a pesar de no poder verlos o percibirlos. Este concepto o conocimiento se desarrolla de forma gradual mediante la interacción que el bebe tiene con el medio, va creando y modificando creencias al establecer relaciones entre sus ideas, conceptos previos y la información proporcionada en su entorno en los dos primeros años de vida, según Piaget. Encontramos otros autores que indican una edad más temprana en la adquisición de la permanencia del objeto.

Este concepto tiene una relación muy estrecha con la forma en la que se adapta o no un niño ante la ausencia de sus padres, puesto que cuando no se encuentran presentes para el bebé dejan de existir.  Cuando el niño interiorice y elabore correctamente el concepto de permanencia del objeto, habrá mayor probabilidad  de que acepte y se adapte a la ausencia de sus padres,  puesto que será consciente de que estos van a volver aunque en ese momento no los pueda percibir. Esto no quiere decir que cuando un niño ha logrado la permanencia del objeto no llorará cuando no estén presentes sus cuidadores, la ausencia también les duele pero por lo menos saben que no se irán para siempre.

Pero no. Nada de eso. Esa niña o niño de entre 7 y 9 meses que empieza a llorar más si no estás, y que persigue a mamá y llora si la coge alguien con quien no ha pasado mucho tiempo no está haciendo un retroceso, sino un avance.  Se está desarrollando adecuadamente, ha creado un vínculo afectivo con las personas con las que más tiempo pasa y su sistema de alarma está funcionando bien. Un sistema que le dice que allí donde no están sus personas más queridas podría estar en peligro.

Tras varios meses de vida con ellos, descubre que existe como individuo y oye, eso debe dar un miedo atroz, porque aún no sabe que mamá y papá no lo van a dejar solo para siempre, aunque haya ratos que sí. Es decir, considerándolos las personas con quien más seguro está, sus instintos le llevarán a querer estar siempre con ellas para no correr riesgos innecesarios.

¿Y cuando no estén cerca? Sufrirán por no verlos, y por no saber si volverán pronto, en minutos, algo más tarde, en horas, o mucho más tarde, en semanas o meses.

Porque ellos no saben qué es el tiempo, qué son los minutos y qué son las horas, y no tienen manera de comprender todavía que mamá volverá en segundos si se va a otra habitación, pero volverá en horas si se va a trabajar; y papá lo mismo.

Mamá, papá. Mi vínculo con vosotros es correcto. Sé que estoy segura con vosotros.  No quiero estar sin vosotros.

¿Mamitis? Que no hombre, que no

Que la mamitis es la inflamación de una madre. Y las madres no se inflaman. Y si se dice en tono de humor, como una necesidad exagerada de estar con mamá, tampoco. Sería preocupante si en vez de 8 meses hablamos de 8 años. Ahí habría que ver qué pasa, y tratar de ayudar al niño para empezar a confiar en un mundo sin mamá, en su propio mundo.

Pero hablamos de un bebé de 7, 8 ó 9 meses que, como digo, acaba de descubrir que existe, y que al existir como individuo, conoce de repente lo que es estar acompañado y lo que es la soledad. Y la soledad no parece muy segura. Ni la gente en la que no confía.

Súmale a ello el ser desconocedor del tiempo, y el no saber a ciencia cierta que cuando tu madre se va, no lo hace para siempre. Porque eso también pasa: si no te ve, puede llegar a pensar que jamás volverás. Y eso es poco menos que horrible para un bebé… Necesitará varios episodios de sus dos mamás yéndose de casa y volviendo, o sus dos papás, o su madre y su padre, para darse cuenta de que esas personas siempre vuelven.

Entonces, ¿no hay que hacer nada?

No hay que hacer nada que no quieras hacer. Y digo esto porque tras los diagnósticos de «mamitis», «dependencia extrema», «acostumbramiento a los brazos», «enmadramiento» y tantas cosas que pueden llegar a decirte, vendrán las soluciones de «déjalo conmigo y vete», «mejor que se acostumbre ahora a estar sin vosotros por si un día me lo tenéis que dejar», «no vayas en cuanto llora» o «llévalo a la guardería para que sepa que no es el centro del universo».

Y como los diagnósticos son erróneos, las soluciones también lo son. Y es que en realidad no hay ningún problema porque no hay que hacer nada para que un niño se aprenda a separar de sus padres. Es algo que hará solo.

Dice la ciencia que el sufrimiento que sienten los niños por la angustia de separación activa en su cerebro las mismas zonas que cuando están padeciendo dolor físico. Es el mismo dolor que sufrimos cuando alguien a quien apreciamos nos hace daño. O alguien a quien queremos, una pareja quizás, nos dice que nuestra relación se rompe.

Pues bien, de igual modo que cuando nuestro bebé se hace daño, porque ha metido los dedos donde no debía o le ha fallado una mano gateando, acudimos a socorrerle y darle consuelo, debemos hacer lo mismo cuando sufra porque se siente solo, abandonado, o cuando alguien en quien no confía nos lo ha arrebatado de los brazos: «No, lo siento. Todavía no está preparado para estar contigo. Devuélvemelo». Entre que sufra el bebé por permanecer en brazos ajenos, o sufra la persona que quiere ganarse el afecto de un bebé haciéndole llorar, es mejor que sufra esta segunda persona. Con quien tenemos que quedar es con nuestro bebé.

Dicho de otro modo: no hace falta dejar al bebé con nadie para que aprenda a no necesitarte, porque eso lo aprenden solos. Además, no tiene ningún sentido tal y como nos lo plantean: «Déjamelo esta tarde, para que cuando me lo tengas que dejar, no llore». ¿Qué sentido tiene adelantar el sufrimiento? ¿Por qué dejártelo esta tarde llorando para evitar que en el futuro llore? Si es que además, cabe la posibilidad de que sin dejártelo esta tarde, en el futuro no llore porque ya sea más consciente de lo que es peligroso y de lo que no, y sea más capaz de estar separado de sus padres.

El vínculo que da seguridad a ese niño o niña se va formando poco a poco con los otros adultos de referencia: los abuelos o cuidadores como las madres de día. Por eso el periodo de adaptación a una Casa Nido es progresivo, ilimitado y siempre respondiendo las necesidades de los más pequeños y sus progenitores.

Y si ese momento futuro está cerca, vale la pena que la confianza en la persona que lo cuidará se la gane poco a poco, desde la alegría y no desde el llanto: «No, no te lo dejo. Es mejor que vengas tú a mi casa a jugar con mi hijo, para que te lo ganes poco a poco, día a día, mientras está tranquilo porque yo estoy presente». Y cuando ya haya una relación mínima de confianza, entonces ir allí donde vaya a estar sin mamá y/o papá, y pasar ratos todos juntos. En el momento en que confíe en esa tercera persona y en ese otro entorno, podrá quedarse sin ellos sin haber tenido que llorar, sufriendo, pensando que se quedaba solo y desasistido.

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¿Cómo desarrollar la permanencia del objeto, con juegos?

A continuación presentamos una serie de juegos de interacción para que el proceso de adquisición de la permanencia del objeto adquiera una buena calidad de aprendizaje y así divertirnos estimulando a los más pequeños.

  • Jugamos al “cucutrás”: el adulto se oculta detrás de sus manos o con algún pañuelo cubriendo su cara diciendo “cucu”, y al quitárselo dirá “tras” para sorprender al niño. Podemos variar el juego escondiéndonos detrás de puertas, cortinas o incluso tapándole la cara al bebé para destaparla inmediatamente, de esta forma favorecemos también el desarrollo de la coordinación óculo-manual.
  • El túnel: ataremos un objeto pequeño a una cuerda y lo haremos pasar por dentro de un rollo de papel de cocina o también podemos cubrirlo con un pañuelo. Le enseñaremos al bebé como metemos el objeto dentro del “túnel”, estiraremos de la cuerda y cuando el objeto aparezca podemos decir “hola” y cuando vuelva al túnel “adiós”. Trabajaremos además de la permeancia del objeto, atención y lenguaje.
  • Rueda pelota: dejaremos rodar una pelota bajo una mesa o una silla y diremos ¿Dónde está la pelota? será el bebé quien tenga que buscarla.
  • Cajas: disponemos de varios elementos, pueden ser juguetes, frutas, etc. Animaremos al pequeño a que vaya metiéndolos dentro de la caja y después la taparemos. Animaremos al bebé a abrir la caja para descubrir lo que esconde en su interior.
  • Escondite de objetos: le enseñamos varios juguetes al pequeño que esconderemos tapándolos con pañuelos, algunos los parcialmente tapados, que asome alguna parte del juguete. Animaremos al niño a que los busque, cada vez que encuentre un objeto haremos un buen refuerzo positivo felicitándole y animándole a que siga.

¿Por qué la permanencia del objeto es un hito del desarrollo tan importante para mi bebé?

Dominar el concepto de permanencia del objeto es un hito importante, ya que le ayudará a tu bebé a entender el mundo y saber qué esperar. Esto significa que tu bebé no tendrá miedo cuando preste algún juguete o deje de verlo, al desarrollar este hito sabrá que puede recuperarlo. Sin embargo el concepto de “compartir” no están capacitados para entenderlo como el adulto lo entiende, pero el adulto si puede entender al niño o la niña y el desarrollo del concepto de “la permanencia del objeto”.

Otro punto importante es que se dará cuenta de que las personas siguen existiendo, ¡incluso cuando se van! Hasta este momento, tu bebé no tenía la capacidad de entender esto; cuando te ibas, desaparecías. Sin embargo, cuando tu bebé alcance este hito, aunque se ponga triste cuando te vayas, podrá pensar en ti y entenderá que vas a regresar. Conforme pase el tiempo, el hecho de que lo dejes solo dejará de causarle tanta angustia.

Crear rutinas diarias y un ambiente acogedor ofrece a los niños un sentido de estabilidad, estructura y confianza en sus cuidadores. Conforme pase el tiempo, tu bebé comenzará a tolerar momentos de separación a corto plazo.

Hay un momento en la vida de tu hij@, en torno a los 2 añitos,  donde es capaz de decirte adiós. Antes de eso, todos los intentos por separarte de él o ella pueden ser complicados, aunque el ritmo de cada niño y niña es diferente.

Ese momento no se aprende, ni se educa, ni se puede adelantar, tiene su tiempo y su momento y viene dictado por el desarrollo emocional y madurativo de nuestro cerebro, como un código de superviviencia.

Los bebés nos necesitan y separarlos antes de tiempo de sus necesidades biológicas sólo está justificado por una sociedad actual donde, por desgracia, prima lo económico antes que lo emocional y como muchas familias, elegimos trabajar, a veces muchas horas, para sobrevivir.

 

 

”La vida necesita ritmo y estructura, pero no acepte que éstos sean rígidos, porque entonces no estarán vivos. Haga su propia música, cree un jardín como un cuento de hadas…cuando uno abandona el camino corriente esculpe un paisaje en el alma y la vida ya no es una línea recta del nacimiento a la muerte. ” Lise Heyboer

 

PERIODO ABIERTO DE MATRÍCULA

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Periodo de matrícula abierto del 15 al 31 de Mayo para plazas nuevas a partir de Septiembre de 2019.

Proyecto fundamentado en pedagogías alternativas: Regio Emilia, Montessori, Waldorf, educación activa, crianza consciente con presencia, inteligencia emocional y corporal integral e integradora desde la coherencia entre las emociones, el cuerpo y el lenguaje.

Con el objetivo de acompañar a las familias en el cuidado de sus bebés en el desarrollo natural en un entorno familiar y en contacto diario con la naturaleza.

Prolongación del hogar con comisa casera y Blw.

 

La caricia de la atención: Mindfulness

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Los niños y las niñas tienen, de manera natural, una gran capacidad espontánea de mindfulness, que contribuye a proporcionarles una existencia más ligera y más feliz que la nuestra, los adultos.
El mindfulness es la aptitud de la mente para prestar atención a lo que hay, aquí y ahora, estando totalmente conscientes de cada momento que vivimos.
En principio, los niños son pequeños maestros en Materia de Mindfulness. Más adelante se harán mayores, como los adultos, aprenderán a anticipar las cosas, volver al pasado, darán saltos hacia delante en cuanto a la capacidad de sufrir. Poco a poco la mayoría de los chicos y chicas irán perdiendo o dejando de utilizar, su valiosa predisposición al Mindfulness, al igual que muchos adultos.
Yo te quiero ayudar a preservar y cultivar este valor maravillo, y a que vuelvas a mirar el mundo con los ojos del niño o la niña que fuiste y que ahora tu hijo o hija te enseña.
Taller para familias con hijos e hijas de 0 a 3 años, donde se facilitará el entendimiento a los adultos, de la forma en la que los niños y las niñas de estas edades perciben y sienten tanto el mundo que les rodea como a sí mismos.
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¿Por qué preparamos y celebramos la Pascua?

En la antigüedad, la vida  de una comunidad estaba estrechamente vinculada con sus ciclos agrícolas. Aunque en la actualidad la vida humana está generalmente más retirada de estos ciclos naturales que en épocas anteriores, nuestras vidas aún están profundamente influidas por las fuerzas de la naturaleza y por las estaciones del año. Las fiestas y celebraciones de temporada nos permiten volver a conectar unos con otros y con el cosmos que nos rodea, son tal vez más esenciales para el bienestar de la humanidad que nunca.  –  Holly Koteen

Te propongo que este año la vivas más intensamente, con más presencia.¿Estáis preparados para la transformación?La preparación para la Pascua es en realidad una preparación para el cambio de estación que acontece en la Tierra con la llegada de la primavera. Tras el frío y la oscuridad del invierno, la naturaleza resucita; la luz regresa, aparecen brotes en los árboles, las flores comienzan a florecer y aparece vida nueva. Las aves incuban nidos llenos de huevos y pequeños conejitos y liebres mordisquean la primera hierba verde. No es de extrañar que la Pascua se simbolice en muchos países con huevos, pollitos, conejos y flores. Esta imagen que acabo de explicarte de nuevo crecimiento, de renacimiento del mundo,  que también se celebra religiosamente en nuestra cultura católica con la Semana Santa, viene a ser un reflejo de nuestro propio potencial de transformación interior. 

¿Cómo prepararnos y prepararla con niños?

Tenemos que tener en cuenta que con ellos nuestros actos hablan más claro que nuestras palabras. Por eso para hacerles vivir la fiesta de Pascua y el cambio de estación como un acontecimiento maravilloso, es importante ir haciendo preparativos en los que ellos sean partícipes y crear costumbres y hábitos saludables.

En casa tenemos una mesa muy especial donde guardamos cositas de la naturaleza que nos hacen ser más conscientes de los cambios que ocurren con el paso de las estaciones, es la mesa de estación o mesa de la naturaleza Waldorf. Desde el inicio de la Cuaresma nuestra mesa se ha ido llenando de verde y de vida. El Rey Invierno se ha marchado a descansar. Y ahora ha llegado “la madrecita del rocío”, también en forma de pastora, que con su escoba barre la escarcha y el frío y prepara la tierra para la primavera. En unos días también la llenaremos de huevitos decorados y contaremos el cuento “Erasé una vez una liebre de pascua” Un cuento que nos habla con imágenes sencillas de la fuerza de los obstáculos y de la diligencia de la pequeña liebre para encontrar el camino del medio. Centrarse en solo un cuento en edades pequeñas es mejor, integra y repite esas imágenes, y no se dispersa con escuchar un cuento tras otro.

Como la primavera es una época de renacimiento y renovación, es un buen momento para dedicar algo de tiempo a limpiar y reorganizar nuestro hogar: lavar las cortinas, pintar alguna pared, reorganizar los armarios, ordenar la despensa. Los niños disfrutan participando de estas actividades domésticas y los más mayores incluso pueden empezar a hacer esto mismo en sus habitaciones, organizando sus juguetes, seleccionando lo que ya no usan, ropa, zapatos, libros.  Además esta época es un buen momento para dedicarnos un tiempo extra de autocuidado.

Exponerse al sol no solo requiere de aplicación de protector solar. También hay que consumir alimentos ricos en antioxidantes como pescado, uvas, fresas, moras, frambuesas e hidratarte no solo con cremas, sino tomando agua todos los días. Reducir el consumo de azúcar y sal,  para tener menos retención de líquidos y te verás menos cansada e hinchada. Fundamental, no realizar ciertos procedimientos justo antes de una temporada vacacional. Prohibidos los peeling, otros métodos con láser o que produzcan fotosensibilidad.

Los juegos en primavera también cambian, hay más horas de luz, mejor temperatura, empezamos a salir más al exterior, aunque aquí tengamos un clima maravilloso hasta en invierno. Salir al exterior nos permite observar los brotes, las primeras flores y podemos empezar a percibir la fuerza vital de la naturaleza y ofrecer a nuestros hijos e hijas elementos de juego que acompañen esta energía tan especial de la estación.

Os dejo un receta de Pascua adaptada, versión magdalena de “De mi casa al mundo” que pronto haremos en casa.

Ingredientes:

  • 5 huevos
  • 15gr. de levadura
  • 175 g. de azúcar
  • 50 g. de mantequilla
  • La piel rallada de 1 limón
  • 175 g. de harina
  • Para decorar: chocolate fondant, huevitos de chocolate, flores de neula (son de Lidl),…

Preparación:

Mezclamos todos los ingredientes menos la levadura: huevos, harina, azúcar, ralladura de limón y mantequilla. Cuando no queden grumos añadimos la levadura, mezclándola con una pala de madera.

Dejamos que la masa repose 30 min.

Lo servimos en los moldes y horneamos a 180º hasta que la masa esté bien cocida, unos 20 minutos.

Luego lo adornamos con motivos de Pascua sencillos. ¡A los niños les encanta esta parte!

¡Es hora de levantar el telón, desplegar las alas y salir al exterior!

<<Había una vez una oruga que quería ser como una flor y adorar el sol. Entonces la
Madre Tierra le dijo que la posibilidad de tal transformación existía, aunque
sería como morir y volver a nacer con una nueva forma. La oruga, que era muy
valiente, estuvo de acuerdo y así se transformó en una flor capaz de volar… –
Cuento Waldorf proveniente de Gran Bretaña relacionado también con la Pascua>>

Miedos, complejos y vergüenzas: de 0 a 7 años la Etapa del Encuentro.

De 0 a 7 años es la Etapa del Encuentro. Alrededor de los 5 años, en el desarrollo humano, se manifiesta un despertar muy inconsciente de nosotros mismos. Los niños y las niñas a esta edad perciben el exterior de una manera más consciente y les hace verse a sí mismos. Se sienten más alejados de nosotros. Es a través de nosotros donde se encuentran, se miran y al mismo tiempo son nuestro espejo.  Según las 8 etapas de Desarrollo en el Ser Humano que plantea Erick Erickson, en la segunda etapa se desarrolla la autonomía, que abarca aproximadamente de los 18 meses hasta los 3 años de edad, en esta etapa el niño, aprenderá a hacer cosas por sí mismo; como caminar, comer solo, controlar esfínteres y separarse un poco de la madre entre otras cosas.

(en esta antigüo entrada puedes leer un poco más:  https://lacasademamapongo.wordpress.com/2018/03/ )

Se despiertan los miedos existenciales o irracionales, como los llaman algunos. Cuanto más consciente estoy, más sensible o despierto me voy encontrando y esto irá ocurriendo a través de todo el crecimiento a lo largo de la vida. El vínculo afectivo con nuestros hijos nos tiene VELADOS, no nos deja mirar con claridad a nuestros hijos o hijas, por eso hay que ir entrenando y practicando una mirada limpia.

El miedo es una emoción necesaria y adaptativa. Nos despierta la conciencia, si entramos en lo que nos está despertando conseguimos un aprendizaje. Nos da seguridad conocernos. Desde una perspectiva evolutiva, el miedo nos aleja de situaciones de peligro, y nos hace avanzar, actuar, tomar decisiones, por lo tanto, nos mantiene a salvo. Cuando hablamos del miedo en niños, observamos que es muy diferente según la edad. Y una vez llegada la adolescencia sus temores están más relacionados con sus relaciones sociales como una necesidad de aceptación social.

Los miedos existenciales más comunes son: miedo a la muerte, a la oscuridad, a estar solos, etc.. El niño o la niña tiene un mundo interior propio donde nace el miedo y otros sentimientos o sensaciones. Este mundo interior no pertenece al adulto, pero hay que cuidar y acompañar desde una conciencia despierta. También tienen un mundo exterior que son mamá, papá, maestros, abuelos, hermanos mayores, donde a través de este, desarrolla su propio mundo interior.

Los miedos existenciales van despertando a nosotros hijos e hijas su consciencia, facilitan su crecimiento y desarrollo. Sus miedos son nuestros miedos en realidad, por eso hay que preguntarse ¿el miedo de mi hijo o hija que despierta en mi? ¿Que me está pasando a mí? ¿Qué siendo que pienso? Buscar y observar esa raya que separa mi interior y el interior de tu hijo o hija, tenerla presente y no traspasarla, mantenerse en el adentro nuestro y el afuera (el interior de tu hijo o hija), sostener ese miedo de afuera y que no te arrastre para poder observarte (tu propio miedo) y acompañar con seguridad y calma esos momentos. Al transcender te elevas y llega la calma. Desde ahí, desde la calma y desde esa mirada limpia hacia el niño o la niña, es cuando les transmitimos nuestra sensación anímica.

La vergüenza y la mirada del otro. Las formas más usuales de vergüenza, que nos ayudan cuando sentimos que no será posible la conexión incluyen timidez, pena, disgusto, ignominia, vergüenza, humillación, aún “sentirse mal” (Kaufman, 1989; Lewis, 1971; Retzinger, 1987). Irónicamente, experimentamos la vergüenza como información acerca de nosotros mismos (estar siendo inadecuados, sin valor, inapropiados, demasiado o muy poco, etc.) cuando en realidad es información sobre el medio ambiente (que los otros están preocupados, nos desaprueban, desinteresados, inconformes, sin saber cómo responder, ausentes, etc). La vergüenza se vive desde el interior, lo conocido, lo aceptado, y hay que respetarla. También ha que ofrecer oportunidades y herramientas para salir al exterior y enseñarles con el ejemplo a como compartir nuestros sentimientos.

Y los complejos suelen aparecer sobre los 10 años cuando empiezan a verse físicamente de verdad. Antes se ven el cuerpo pero no lo reconocen como propio. La Plena Conciencia de uno mismo llega a los 21 años.

Las HERIDA o LOS PUNTOS VULNERABLES del ser humano se crean a través de la sensación anímica que transmitimos a las criaturas desde pequeños. A través de las heridas nos fortalecemos. Las heridas son las que te llevan por la vida. ¿Qué personas te han despertado Mundo?

Utilizar y chantajear a los niños y niñas utilizando su miedo para obtener la conducta que esperamos de ellos, es algo muy cruel y poco responsable por parte de un adulto.

Tener las herramientas para ayudar a nuestros hijos a afrontar el miedo nos facilitará la tarea de construir una buena autoestima.

 

 

 

 

ABIERTO GRUPO DE CRIANZA -1

 

IMG_20190303_124323_426Los grupos de crianza son grupos hechos por y para madres y padres, que sirven para compartir, empoderar, para desahogarse, para hablar, para aprender y para disfrutar de la crianza, de una manera relajada y libre de mitos y tabúes.

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Conducidos por una profesional de la maternidad/paternidad y con la voz de la experiencia. Cercanía, efecto compañía, creando lazos. Siempre con respeto.

Copia de Copia de Charla (1)

💚¿Te apuntas? 💚

 

Feliz Navidad

la casa de mamá pongo

 

 

LA NAVIDAD ES ESE TIEMPO ESPECIAL PARA APRENDER A AMAR.

“¿Y si resulta que todo lo que realmente tenemos que hacer en esta vida es aprender a amar?

Pero amar de verdad.

Amar es desear la felicidad del otro (aunque ésta no vaya contigo o te excluya cuando tu deseo sea estar)

Amar es alegrarse por el éxito del otro ( incluso de tu competencia)

Amar es aparcar al ego, el miedo y el continuo análisis mental.

Amar es dejar de juzgar.

Amar es aceptar.

Amar es escuchar.

Amar es compasión.

Amar es perdonar.

Amar es cuidar.

Amar es sostener.

Amar es abrazar, sin necesidad de palabras y sin preguntar.

Amar es abrir los brazos de par en par.

Amar es bondad. Si bondad. Esta palabra tan ñoña define una de las virtudes más absolutamente elevadas que puede tener el ser humano.

Amar es tender una mano, o un brazo o el cuerpo entero si es que hace falta.

Amar es remar hasta el final, a contracorriente o hasta que te quedes sin fuerzas.

Amar es un ¿Sabes? Yo te quiero libre, aunque no poder tenerte a mi lado me haga chiquito el corazón.

Amar es dar sin esperar (aah, que difícil puede ser ésta también, eh?)

Amar es mirar a los ojos reconocerte en el brillo del otro, pero también en su oscuridad. Que ya vamos aprendiendo que somos reflejos ¿verdad?

Amar es decir ¿SabeS? Me alegro tanto por verte brillar, que aunque tú ni sepas que existo, hoy, yo pienso celebrarte.

Amar es confiar.

Es gritar fuerte y alto, No tengo miedo.

Amar es quererse mucho, con todo, lo bueno y lo “malo”. Claro que si (imposible amar genuinamente a los demás si uno no siente amor incondicional por sí mismo) de otra forma es probable que sea pura estrategia emocional (no hay nada malo en ello, pero pienso que es bueno darse cuenta).

Amar es soltar.

Y saltar con los ojos cerrados si es necesario.

Amar es decir, ey! Estoy aquí y ya sabes que puedes contar conmigo (imposible no pensar ahora mismo en el magnifico poema de Mario Benedetti)

Amar es decir siempre la verdad. Pero poniéndote en la piel del otro y escogiendo las palabras que a ti te gustaría escuchar. Que digas lo que digas sea dicho como una caricia” Lala Kitchen.

 

Los 12 sentidos: Sistema Vesticular.

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Jugar con las hojas secas del Lledoner (Almez en castellano) que cubren el suelo, hacer montañas de hojas y lanzarlas, descubrir sus frutos redondos, la Almezas dulces y comestibles y los cambios y texturas de las hojas verdes. Todo esto en movimiento, en las salidas matinales al exterior. Estimulando su sistema vesticular, responsable del equilibrio físico del niño o de la niña. Así aprendemos los colores, las formas, la vida. Por que hoy en día también sabemos, que los movimientos en la infancia están preparando la base para el éxito en  las futuras actividades como las intelectuales, lectoras, de matemáticas, capacidades del lenguaje, atención, autoconfianza, seguridad y equilibrio interior.

El equilibrio físico, la experiencia de sentir estabilidad bajo los pies, aporta seguridad y autoconfianza, siendo básico para el equilibrio emocional. Nos aporta estabilidad y quietud interior, lo que nos permite estar centrados.  Rudolf Steiner  a través de su amplia teoría de los doce sentidos y su vinculación con diversos aspectos emocionales y cognitivos nos abrió ya hace 100 años la mirada a la importancia del desarrollo del sentido del equilibrio en la primer infancia como base de las futuras capacidades de escucha y equilibrio emocional.  Jean Ayres en su publicación “El niño y la integración sensorial”, también incluye el sentido propioperceptivo y del equilibrio como sentidos fundamentales para el aprendizaje. Sus investigaciones durante la década de los 60 y 70, que son la base de la terapia de integración sensorial. En la actualidad Sally Goddard, también profundiza sobre este tema en su libro “El niño bien equilibrado”.

Cuando un bebé llora o está inquieto, para calmarlo,  instintivamente lo mecemos (de un lado a otro), lo balanceamos (de delante a atrás), lo sacudimos (de arriba abajo). Esto funciona, porque esos movimientos estimulan su sistema vestibular, situado en el oído interno, responsable del equilibrio emocional y del futuro equilibrio físico del niño.

En los niños, un requisito fundamental para ser capaces de estar quietos y de escuchar atentamente, es tener maduro su sistema vestibular. Sabemos que ha conseguido esta madurez, cuando es capaz de controlar su cuerpo en equilibrio, por ejemplo, si es capaz de estar a la pata coja durante varios segundos y a la vez hablar. Y ¿Cómo podemos ayudar a los niños a madurar su  sistema vestibular?  Ahora bien, el niño no adquiere este control y equilibrio siendo forzado prematuramente a estarse horas sentado quieto.

El  control se adquiere a través del movimiento, sobre todo a través de los movimientos de giro, columpio, balanceo, salto y equilibrio, que ayudan a los niños a madurar su sentido vestibular.

No debería sorprendernos el aumento cada vez mayor de niños inquietos y con falta de atención en una sociedad cada vez más sedentaria. Forzar a los niños inquietos a estarse quietos prematuramente, a atender, escuchar y escribir, lejos de producirles calma y concentración, provoca cada vez más intranquilidad, nerviosismo y falta de atención.
En el aula, podemos ayudarlos  ofreciéndoles actividades integradoras como son las Rimas con Movimiento, en vez de castigarlos, mandarlos al rincón o exigirles más tareas de concentración.

Es necesario que tomemos conciencia de la inmensa importancia del juego libre en el parque infantil o en la plaza, donde encontramos un maravilloso centro de estimulación vestibular.

¿Cuáles son los síntomas generales de un desorden vestibular en la infancia?
El niño parece normal, pero tiene dificultades en mantener el equilibrio y con la lectura (hipodesarrollo vestibular).
El niño no habla tan bien como otros de su edad y es algo torpe (hipodesarrollo vestibular).
El niño siente ansiedad por miedo a caerse. Lee bien pero posiblemente tiene problemas emocionales o de comportamiento. (hipersensibilidad vestibular) Vemos que la hipersensibilidad, no afecta al aprendizaje, ni al lenguaje, en cambio se es más vulnerable a giros. Un niño con hipersensibilidad vestibular se marea con facilidad, siente  incomodidad ante movimientos rápidos,  tiene tendencia al vómito o náuseas, pudiendo tener eventualmente desequilibro en lo emocional por exceso de irritabilidad, ansiedad y miedo al movimiento.

La hiposensibilidad  o hipodesarrollo en cambio, afectan especialmente al aprendizaje y al lenguaje.

El sistema vestibular es la base de algunos aspectos del desarrollo de la vista y del oído, por eso está tan íntimamente relacionado con las dificultades en la lectura, ya que su déficit de desarrollo produce rigidez en la vista y el seguimiento ocular. El vínculo con el oído hace que si está poco desarrollado exista una dificultad a la hora de comprender el lenguaje y de escuchar atentamente,  lo que acarrea una dificultad a la hora de hablar y de atender.
Los niños con problemas de aprendizaje causados por procesamiento vestibular insuficiente, tienen dificultades en el seguimiento ocular. El sistema vestibular también garantiza campo visual estable, para que no veamos borroso. Esta falta de estabilidad en ojos y cuello suele ser causa de problemas de dislexia y lectura.
Síntomas más detallados de un sistema vestibular poco desarrollado y poco maduro son:
– Se caen más y se lastiman más, porque tienen reflejos de enderezamiento o protección al caerse.
– Mayor hiperactividad y distracción por falta de actividad moduladora (filtro) de las impresiones.
– Se sienten desorientados en el espacio.
– No se marean, incluso después de mucho movimiento.
– Pueden tener dificultad en el control de esfínteres.
– No hablan bien respecto a su edad. La mala comunicación entre ambos hemisferios, que hace que sea ambidiestro, sin buen manejo de ningún lado del cuerpo, conlleva problemas en el lenguaje, ya que en cada hemisferio hay un área y ambas tienen que poder interactuar correctamente.
– Problemas en la lectura o matemáticas, ya que requieren de gran orientación.
– Nistagmo (movimiento de los ojos) más corto después de giros.
-Tono muscular hipotónico y cansancio rápido. Especialmente falta de tono en el cuello, costándoles  mantener la cabeza elevada.
– Falta coordinación entre ambas manos y ambos pies. Falta de habilidad manual, con tendencia ambidiestra.
– Perdida o falta del equilibrio cuando hay mucha estimulación externa.
Intranquilidad.
-Dificultad de escuchar.
-Dificultades al leer en voz alta.
-Dificultades de orientación espacial, especialmente hacia atrás.
-Dificultades para crear imágenes mentales.
El sistema vestibular tiene conexiones con casi todas las partes del cuerpo y cada cambio en la posición de la cabeza lo estimula de manera diferente. Algunas actividades beneficiosas son:
– Mecer, acunar, balancear, rodar, juegos de falda.
– Hacer equilibrio, saltar, trepar, correr, girar, columpiarse, tirarse del tobogán, el subibaja, molinillo, caballito.
– Ir en zancos, saltar la comba, montar en bicicleta, patinar.
– Movimientos con ambas partes del cuerpo de manera simultánea, como en los juegos de palmas y muchas Rimas con movimiento.
– Juegos de construcción con maderas, piedras, ramas, donde hace falta equilibrio. (No valen los legos porque encajan.)
– Dibujo de formas, como el que se practica en el curriculum Waldorf.

Uso dominante de mano, pie, ojo y oído, una vez lateralizado correctamente. Si no, justamente los movimientos simétricos de ambas partes del cuerpo, además de apoyar el equilibrio favorecen la correcta lateralización.
– Calma y seguridad en el trato con el niño.
– Equilibrio interior de los adultos del entorno.
Situaciones que no favorecen el desarrollo del sentido vestibular:
*        Falta de movimiento en el niño.
*        Falta de movimiento en la madre embarazada.
*        Intranquilidad interior.
*        Depresión o falta centro y de equilibrio emocional en los familiares con los que convive el niño.
*        Falta de tranquilidad.
*        Estimulación a través de pantallas (TV, PC etc.)
Ámbitos que se mejoran a través del sentido del equilibrio o el sistema vestibular
– El lenguaje y la lectura.
– Es fundamental para el procesamiento auditivo y la capacidad de atención.
– Permite que llegue información correcta al sistema límbico, responsable de las emociones.
– Nos aporta confianza por sentirnos fírmemente conectados a la tierra.
– Nos aporta equilibrio emocional.
– La seguridad gravitacional es el cimiento de las relaciones interpersonales.
Conclusión y recursos
En definitiva, podemos afirmar sin tapujos, que es a través del juego típicamente infantil que apoyamos las futuras capacidades de aprendizaje y emocionales en el niño.

Documentado: https://www.tamarachubarovsky.com/2015/02/17/el-giro-que-necesita-la-educacion/?fbclid=IwAR26KY01ix5R1gezpetIaFnfnrgfROgf8X-9ueynzwUfTTYPKHKGPQSsrjA