Acompañar el llanto

Copia de Copia de Charla (1)

 

“El llanto de los bebés es una fuente de preocupación para muchos padres.Cuando un bebé llora y no sabemos por qué, nos ponemos nerviosos y se despiertan en nosotros sensaciones de ansiedad, desamparo, frustración e incompetencia que pueden ser seguidas de enfados, cólera y hostilidad.

Los bebés lloran para comunicar una necesidad o un malestar, es una forma de expresión de serie, hasta que el lenguaje verbal se desarrolla. A veces es difícil determinar sus necesidades: hambre, sueño, frío o calor, afecto, seguridad (contacto físico, mirada, tono de la voz), estimulación, atención … Los bebés son extremadamente vulnerables y se estresan con facilidad, crecer en un mundo de adultos es estresante. Cuando sufren una experiencia traumática importante o acumulan demasiadas experiencias estresantes, los bebés sufren una cantidad considerable de dolor emocional. Estas experiencias pueden tener relación con el shock sufrido durante el nacimiento o con otros traumas y dificultades antes y después del parto. Los bebés experimentan también confusión en el proceso de intentar comprender y asimilar el mundo que les rodea, se asustan fácilmente y se estimulan en exceso. Muchas veces, cuando son un poco más mayores, se sienten frustrados al intentar aprender nuevas habilidades o al desarrollar su capacidad de comunicación. Todo esto tiene como resultado dolor emocional que se almacena en el organismo del bebé.

Pero afortunadamente los bebés vienen equipados neurológicamente y biológicamente para liberar su cuerpo de efectos de la tensión, a través del mecanismo curativo del llanto y las rabietas. Las investigaciones han demostrado que gentes de todas las edades se benefician de un “buen llanto” y que las lágrimas ayudan a restaurar el equilibrio químico del cuerpo afectado por el estrés.

Pero los bebés también lloran para curar la herida, y no debe confundirse con el daño sufrido con anterioridad. Por eso es importantes saber acompañarles en este estado de sanación.

Ejemplos:

Un bebé que ha sido aislado en una incubadora durante varias horas nada más nacer, sin apenas contacto humano, puede necesitar llorar, gritar y patalear por muchas horas durante meses para lanzar fuera de su organismo el dolor emocional causado por una experiencia tan confusa y aterradora.

Un bebé de tres meses puede necesitar un llanto prolongado después de una reunión familiar en la que ha sido manejado por mucha gente desconocida o sobre-estimulante.

Un bebé de seis meses que ha estado intentando gatear, pero no lo consigue, puede necesitar al final del día, expresar su frustración llorando y gritando antes de calmarse y dormirse plácidamente.

Un niño de un año o de dos o de tres, tras ver televisión o pantallas digitales, puede necesitar llorar, porque las imágenes a las que ha estado sometido van más rápidas que su cerebro, o es demasiada información e estímulos visuales y auditivos para su comprensión.

Un niño de dos años tras una jornada escolar, sin ver a su madre (más vínculo emocional), puede que necesite llorar o mantar una rabieta para recuperar el equilibrio emocional con su adulto referente de apego. (O cuando no se les tiene vistos ni tenidos en cuenta, al ser tratados como muñecos, manipulándolos al interés del adulto con distracciones, chantajes o ordenes).

Un niño de tres, cuatro o cinco años que no se sienta emocionalmente seguro junto a sus progenitores, por que estos estén en un momento de crisis o tensión, va a demandar de manera irracional liberar ese estrés que le produce la inseguridad del adulto.

¿Qué deberíamos hacer?

En primer lugar una vez descartados los problemas médicos, como cólicos por ejemplo, hay que comprobar si hay necesidad o malestar inmediato, como hambre, frío, etc..Pero si el bebé sigue estando molesto o quisquilloso después de que hayamos satisfecho su necesidad primaria, deberíamos sostenerle en brazos cariñosamente y permitirle que continúe llorando. El bebé necesita proximidad y atención cuando está llorando y nunca deberíamos dejarle solo. Aunque nos sintamos impotentes e inútiles sosteniéndole mientras llora, estamos en realidad, proveyéndole del apoyo emocional que necesita mientras expulsa hacia afuera la tensión acumulada. El bebé no nos está rechazando cuando llora. Más bien se siente lo suficientemente seguro como para mostrarnos sus sentimientos. Después de una expresión catártica de estas, generalmente los bebés se relajan y duermen mejor por la noche.

¿Por qué nos es tan difícil sostener a un bebé en brazos y permitir un llanto, a veces desgarrador? Probablemente porque hay pocos adultos que hayan sido permitidos llorar cuando eran pequeños tanto como lo necesitaron. Es muy probable que nuestros padres hayan intentando constantemente parar nuestro llanto cuando éramos bebés. Quizás nos daban el chupete, o dulces, o nos meneaban cada vez que llorábamos, pensando que eso ero lo que necesitábamos. Quizás nos distraían con juguetes, música o juegos, cuando todo lo que necesitábamos era su completa atención y amor para poder continuar con nuestro llanto. Es posible que nos hayan dejado llorando solos en nuestra habitación hasta que nos callamos o incluso nos hayan dado algún fármaco para calmarnos. Quizás hasta nos hayan gritado o incluso golpeado, al sentirse frustrados y desesperados. Según fuimos creciendo, experimentos aún más distracciones o castigos de nuestros padres y profesores porque se sentían muy molestos con nuestros intentos por desahogar nuestros sentimientos llorando y gritando.

Lleva tiempo deshacer toda una vida de condicionamientos. Quizás nosotros mismos necesitemos llorar antes de poder comprender la importancia del llanto. El consejo en este sentido es claro: “es bueno llorar” y si encontramos a alguien que nos escuche, mejor todavía. “

Fuente 1996 copyright Aletha Solter: www.awareparenting.com/llora.htm

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Acompañar el Sueño.

Copia de Taller (3)

¿Qué es el Sueño?

El sueño es una parte integral de la vida cotidiana, una necesidad biológica que permite restablecer las funciones físicas y psicológicas esenciales para un pleno rendimiento.

Cada noche, mientras dormimos, pasamos por diferentes fases o estadios de sueño que se suceden con un patrón repetido a lo largo de cuatro a seis ciclos de sueño durante toda la noche. Todos estos estadios se incluyen en dos grandes fases de sueño, con grandes diferencias en cuanto a actividad muscular, cerebral y movimientos oculares:

¿Por qué tenemos que dormir?

Todo lo que pasa en el cuerpo humano guarda un equilibrio, y si falla este equilibrio el organismo tratará por todos los medios de volver a recuperarlo.

Parece ser que el sueño no REM tendría una función relacionada con la reparación de tejidos corporales y conservación y recuperación de energía, mientras que durante el sueño REM predominarían los procesos de reparación cerebral (reorganización neuronal, consolidación y almacenamiento de recuerdos relevantes y eliminación y olvido de los que no lo son). De este modo podríamos explicar que cuando un organismo está aprendiendo algo, aumente durante su sueño la fase REM (p.ej. los niños tienen mucho más REM que adultos y ancianos) y que por otro lado, cuando está sometido a un fuerte desgaste físico aumente la fase no REM (p. ej durante la práctica de ejercicio físico).

Una de las funciones más importantes del sueño es su contribución en la regulación de la temperatura corporal, funcionando como un termostato que mantiene la temperatura que el organismo necesita en cada momento en función de las actividades que se llevan a cabo en él para facilitar procesos metabólicos, hormonales, etc. Sin este importante termostato, el organismo moriría.

A medida que aumenta la supresión de sueño, vemos como se produce un claro deterioro en el funcionamiento diurno; se produce una disminución del rendimiento intelectual con dificultades de concentración y utilización de la memoria, así como de la capacidad de abstracción y razonamiento lógico. Disminuyen los reflejos produciendo un aumento del tiempo necesario para reaccionar a un estímulo, lo que puede favorecer el riesgo de accidentes de tráfico, domésticos y laborales. Aumenta la probabilidad de desarrollar trastornos psiquiátricos, ya que se producen alteraciones en el estado de ánimo aumentando los niveles de ansiedad e irritabilidad. La privación severa de sueño, puede precipitar la aparición de alucinaciones (confundiendo imágenes resultantes de la imaginación con la realidad), alteraciones neurológicas y ataques epilépticos.

 

¿Cuántas horas hay que dormir?

Las necesidades básicas de sueño para mantener las funciones y supervivencia del organismo se sitúan sobre una media de 4 o 5 horas de sueño cada 24 horas. El resto de horas que dormimos contribuyen a mejorar nuestro bienestar y mayor calidad de vida, estimando que en una media de 8,3 horas podría encontrarse el punto optimo de descanso. No obstante, es importante matizar que las necesidades tanto básicas como opcionales de sueño para conseguir un rendimiento y bienestar óptimo durante el día van a variar en cada persona, e incluso una misma persona no tiene las mismas necesidades en todos los momentos de su vida. Como hemos repetido, el organismo trata de mantener el equilibrio, y es precisamente esto lo que determina la necesidad de sueño de cada organismo en cada momento (cuanto más desgaste, mayor necesidad de sueño). Las horas necesarias de sueño son aquellas que nos permiten estar bien durante el día, sin sentir somnolencia hasta la noche siguiente y por supuesto esto solo se sabe, si mantienes tu cuerpo limpio de estimulantes, para poder escucharlo.

 

¿No dormir suficiente acorta la vida?

Se apunta una relación entre falta de sueño y mayor incidencia de algunas enfermedades médicas (hormonales, cardiovasculares, inmunológicas, psiquiátricas, etc.).

 

Sueño de ondas lentas o sueño no REM:

Lo constituyen cuatro estadios, en los que se va profundizando progresivamente en el sueño (fases I, II, III y IV). La actividad cerebral, registrada mediante medición de las ondas cerebrales (electroencefalograma o EEG), muestra ondas cerebrales de alta frecuencia y baja amplitud (vigilia) que se van progresivamente transformando en ondas cada vez de menor frecuencia y mayor amplitud. El tono muscular va descendiendo, dejando nuestro cuerpo cada vez más relajado e inmóvil, así como el ritmo respiratorio y cardiaco y los lentos movimientos oculares del inicio del sueño desparecen por completo. La progresión de la fase I a la IV dura aproximadamente 90 minutos y comporta una profundización en el sueño que implica mayor aislamiento sensorial del entorno y por tanto mayores dificultades para despertar, que llegan al grado máximo en la fase IV.

Los cambios orgánicos que se producen en esta fase del sueño, han llevado a los científicos a apuntar su relación con la recuperación física del organismo (regeneración y recuperación de energía), concluyendo que la desaparición del sueño profundo puede desencadenar problemas médicos importantes (problemas de crecimiento, déficit hormonales, etc.).

 

Sueño MOR, REM o de los Movimientos Oculares Rápidos:

Aparece por primera vez aproximadamente a los 90 minutos de quedarnos dormidos. La actividad cerebral es rápida y de baja amplitud, pareciéndose más a la que presentamos en vigilia. Sin embargo, hay una importante diferencia respecto a la vigilia, y es que en este caso, la actividad no es provocada por estímulos externos percibidos a través de los sentidos, sino por los ensueños o sueños que tienen lugar en esta fase. Una de las cosas que caracteriza a esta fase del sueño es la pérdida del tono muscular, protegiéndonos así de lesionarnos o tener los problemas derivados de mover nuestro cuerpo en respuesta a los sueños. Esta fase del sueño también se caracteriza por la aparición de movimientos oculares rápidos.

A lo largo de la noche, este tipo de sueño se va alternando con las distintas fases del sueño no REM, aunque la mayor parte del sueño REM se produce al final de la noche. Por este motivo, cuánto más tarde nos levantamos más probabilidades tenemos de recordar los sueños, puesto que recordamos los sueños cuando nos despertamos a partir de esta fase. Los cambios que se producen en esta fase, han llevado a los científicos a apuntar la relación que puede tener el sueño REM con la consolidación y recuerdo de lo que aprendemos durante el día. El hecho de que la cantidad de sueño REM cambie a lo largo del ciclo vital, de modo que los bebes y niños tengan más sueño de este tipo que los adultos, y éstos que los ancianos, parece confirmar esta hipótesis, ya que participaría en funciones de reorganización neuronal y aprendizaje.

Patrones de sueño según la edad:

En los primeros años de la vida la mayoría de las personas nos dormimos rápida y profundamente. En el inicio de la vida, el sueño está repartido a lo largo del día en varios ciclos de corta duración, y la fase REM ocupa la mayor parte de la noche ya que es esencial para el crecimiento y desarrollo cognitivo del niño.

Pronto, la vigilia y el sueño se van delimitando en dos fases claramente diferenciadas a lo largo de las 24 horas del día, aunque los niños necesitan dormir más horas por la noche y al menos en la primera infancia dormir una siesta a lo largo del día.

A lo largo de la vida adulta se van limitando las horas de sueño y se reduce significativamente la fase REM, a expensas de un aumento de las ondas lentas o sueño profundo. A medida que envejecemos podemos tener más dificultades para empezar a dormir y conseguir un sueño reparador, continuo y profundo, ya que los despertares nocturnos se vuelven más frecuentes y de mayor duración. Durante el día, aumenta la somnolencia diurna, dando como resultado pequeñas siestas involuntarias en situaciones de reposo que contribuyen a aumentar el problema de sueño nocturno. Una creencia popularmente extendida es que los ancianos tienen menor necesidad de sueño que adultos y niños, lo cual no es del todo cierto. Lo que ocurre realmente es que disminuye nuestra capacidad para mantenernos dormidos, al igual que nuestra capacidad para mantenernos despiertos. Es decir, los mecanismos que regulan la vigilia y el sueño pierden parte de su eficacia.

Por otro lado, en la tercera edad las oportunidades de quedarse dormido durante el día aumentan como resultado de la disminución de actividad física y el incremento de las actividades sedentarias, contribuyendo a una mayor alteración de los patrones sueño-vigilia. Aunque las personas mayores pasan la misma cantidad de tiempo en fase REM (fase en la que soñamos) que los jóvenes, se produce a expensas de una disminución del sueño profundo (de ondas lentas), dando como resultado despertares más frecuentes y prolongados. Con la edad, se produce asimismo un aumento de enfermedades y de los problemas físicos, que requieren tratamientos farmacológicos, que pueden interferir con el sueño agravando las dificultades para dormir. Las enfermedades crónicas de frecuente aparición en la tercera edad son en si mismas uno de los más importantes factores que pueden alterar el sueño (enfermedades dolorosas: artritis, fibromialgia, etc.; enfermedades respiratorias: asma, apnea, etc.).

No podemos dejar de matizar, tras hablar de los patrones generales de la evolución del sueño a través de ciclo vital, que las circunstancias y condiciones personales son determinantes. De modo que podemos, y no es infrecuente, encontrar personas de la tercera edad sin problemas de sueño. Para prevenir estos problemas, es muy importante tener una vida activa evitando el sedentarismo y sueño diurno, dejando exclusivamente la noche como periodo de sueño y descanso. De este modo, facilitamos un ciclo sueño-vigilia más claro y diferenciado.

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NIÑOS PEQUEÑOS: DORMIR O COMER DE NOCHE

 

Con bastante frecuencia, me encuentro con madres y padres de bebés pequeños de más de 5-6 meses que están desesperados porque no consiguen dormir una noche entera sin que se despierten sus niños y pretenden que les ayude a conseguir este objetivo.

Cuando estamos haciendo la valoración del caso, aparece el problema principal por el que no lo consiguen, y es que estos pequeños tienen aún tomas de comida de noche.

En líneas generales, los niños dejan de tener tomas por la noche en torno a los 4 meses.

Aunque sabéis que me gusta respetar muchísimo los patrones individuales, éstos se mueven como mucho mes arriba o mes abajo, por lo que hay veces que estos niños se han empezado a saltar esta toma nocturna, pero por cualquier motivo lloran y nosotros interpretamos que tienen hambre, de esta manera, les creamos una necesidad a estas horas que no tiene sentido.

Es cierto que los niños se quedan dormidos muchas veces cuando están succionando porque esta actividad les relaja, además de que la leche tiene una sustancia llamada triptófano que favorece el sueño, así, en algún momento, los niños condicionan el quedarse dormidos con esta acción y si se despiertan de noche, la “necesitarán” para volver a quedarse dormidos; entonces, en principio, no es que tengan hambre, sino que se pueden desvelar y “querer” volver a dormirse de la manera que saben.

En este punto me podéis decir “pues mi hijo se toma el biberón (o el pecho) a esas horas!!” y es así, se lo toman, pero lo que en un principio no es hambre, se puede convertir en serlo.

Es lo mismo que si, nosotros, adultos, estamos acostumbrados a almorzar a las 2,30 de la tarde todos los días y hoy, por lo que sea, es esa hora pero no estamos comiendo, ¿qué hará nuestro estómago? “grrrrrrr” ¿a que sí?, pues de la misma manera, si todas las madrugadas a la misma hora nuestros pequeños tienen una toma, su estómago, terminará pidiéndola.

En estos casos, es muy complicado que los niños aprendan a dormir del tirón, seguro que se puede conseguir, pero tardaremos mucho más que si no “alimentamos” esa necesidad.

Por eso es importante que una vez que estén empezando a saltarse tomas, no acudamos a la alimentación en un primer momento de queja nocturna del niño porque seguramente será cualquier otra cosa, dolor de barriga, de dientes, de oído, frío, calor… y además, para intentar calmarlos también está el chupe.

Si estáis seguros de que es hambre nocturna a partir de los 5-6 meses, lo que debéis revisar es la cantidad de cena que toman, que no les cubre la noche entera.

El sueño ese desafío en la llegada de un hijo o hija a nuestra vidas. Se juntan dos necesidades que cubrir, la del niño o niña y la de los padres o madres. Cómo hacerlo, cómo hacerlo de manera democrática y respetuosa. Democrática sí, cubriendo la necesidad de ambas partes, porque las dos son importes, la tendencia en la sociedad es priorizar la necesidad de los hijos o hijas ante las nuestras, padres o madres, por ética y moral, por falta de conocimiento otras, al no saber como es realmente ese nuevo ser que entra en nuestras vidas, y por modas, ahora se lleva el porteo, el colecho, etc.. Pero todo es más sencillo de lo que parece.

Los seres humanos venimos al mundo con un código genético propio

Nota creada por : Sonia Esquinas para el IIS https://www.iis.es

 

Niños que se pelean cuando quieren dormirse, como si no quisieran hacerlo o les resultase desagradable. Respuesta a una Consulta Online de una madre.

Hay niños que cuando tienen sueño se pelean con él. Es como si no quisieran dormirse. Sea como sea la cuestión es que al intentar que se duerman no paran de llorar.

La causa más frecuente es doble y su base es psicológica:
– Que intentemos dormirle cuando no tiene sueño o ya se le ha pasado.
– Que haya convertido el momento de dormirse en algo desagradable.

¿Cuándo tiene sueño?

Ambas cosas suelen surgir porque pensamos que los niños son relojes suizos y tienen “su hora de…”. Y esto no es cierto. Tendemos a ser regulares, pero con variaciones. Porque somos seres vivos y nos adaptamos a un ambiente cambiante.

Todos tenemos la experiencia de tener sueño y no haber podido dormirnos por cualquier motivo. Por ejemplo en una guardia o cuando quieres dormirte y tu bebé no.

El resultado es que cuando se pierde esa oportunidad en la que nos hubiésemos dormido con facilidad, se pasa el sueño durante un buen rato (1-2 horas), pero nos quedamos de mal humor, porque hay una necesidad sin cubrir.

Algunos días los bebés tienen sueño antes de su hora habitual. Sea porque la noche anterior durmió menos o porque este día ha sido especialmente agotador. La cuestión es que si en ese momento no hacemos su ritual de sueño (por lo general tomarlo en brazos y alimentarle), se le pasa. A partir de ese momento notas que sigue con sueño, está de mal humor, pero no puede dormirse. Hemos perdido la oportunidad. Y hasta que se reúnan de nuevo las condiciones puede pasar un tiempo en que estará agotado pero con dificultad para dormirse. Es decir, muy, muy cabreado.

Es frecuente que lleguemos a esto porque cuando le ha dado sueño aún “le tocaba el baño” o hemos valorado que aún “no era su hora de dormir” y le hemos aguantado despierto.

Para evitarlo, cuando un bebé tiene sueño claramente aunque se adelante un poco el momento la prioridad es el sueño: Ve al dormitorio y en un ambiente lo más tranquilo posible haz su ritual (en brazos toma el pecho).

Otras veces llega “la hora de dormir” y no tiene sueño. Sea porque ese día ha dormido una siesta más larga o porque está más activado… Pero intentamos dormirle y se resiste porque su cuerpo no reune las condiciones necesarias para dormirse..

En este caso lo adecuado es salir del dormitorio, entretenerle un rato y no intentar dormirle hasta que notemos que tiene sueño.
Es una de las medidas básicas contra el insomnio incluso en adultos. Si se asocia el lugar de dormir con la imposibilidad de dormirnos, la hemos liado.

Por tanto: No intentes dormir a un bebé si no tiene sueño.

Si al intentarlo está claramente activado puedes probar a tranquilizarle, pero nunca pelees. Si lo haces relaciona la situación de dormirse con algo desagradable, lo que agrava el problema. Sal del dormitorio, juega un rato a cosas que le tranquilicen y cuando veas signos de sueño prueba de nuevo.

Cuando hacemos esto volvemos a transformar el sueño en algo fisiológico y sin carga negativa.

No intentes modificar en esta fase su ritual de sueño. Si se duerme en brazos sigue haciéndolo, si lo hace tomando el pecho o el biberón, o con el chupe sigue igual por ahora.

Lo que buscamos en esta fase es que le resulte lo más fácil posible dormirse.

Repito las claves de la rutina para evitar las peleas al dormir:

  1. Su hora de dormir es cuando él tenga sueño. Si notas que lo tiene lo intentas. Si no muestra signos de sueño no lo intentes.
  2. Cuando ya está irritable es porque posiblemente no nos hemos dado cuenta de que hace rato que tenía sueño y se nos ha pasado la oportunidad sin aprovecharla. Intenta estar atenta a esto.
  3. Cuando apreciamos el sueño colaboramos con él en el ritual de sueño que habitualmente le resulte más fácil para dormirse.
  4. No intentamos en esta fase hacer modificaciones para llevarlo a un ritual de sueño independiente, porque eso generaría más ansiedad en una fase en la que estamos centrados en un objetivo más básico: que la ansiedad desaparezca asociada al sueño.
  5. Si el niño se resiste cuando intentamos colaborar en su ritual cesamos inmediatamente el intento y pasamos a entretenerlo con otra actividad.
  6. Volvemos a intentarlo sólo cuando el niño vuelve a mostrar sueño.

 

 

CONCLUSIÓN DE “LA CASA DE MAMÁ PONGO”:

 

Ahora que ya sabemos un poco más como funciona el sueño en adultos y pequeños y sabemos un poquito más de cómo funcionan estos seres diminutos que viven con nosotros y se apoderan de nuestra noche, día, cama, cuerpo, y todo aquello a lo que estemos dispuestos a ofrecer para demostrar ese amor incondicional que debe tener una madre o un padre… vamos a intentar ser un poco más democráticos con todas las partes.

Intento poner un poco de humor en un tema que preocupa mucho a las familias en general y con las que me relaciono. 

Digo democráticos, por que aquí tenemos que dormir todos y todas para poder ser felices y desarrollarnos sanamente. Para poder cuidar debemos empezar a cuidarnos nosotras y nosotros. Para poder escuchar con claridad las necesidades de nuestros hijos e hijas debemos saber reconocer e identificar las nuestras primero. Y dormir es una necesidad de primer orden, no es un capricho, ni algo que se deba hacer a medias, ni algo con lo que se pueda negociar o sustituir por un sucedáneo.

La necesidad del sueño nos va a acompañar durante toda la vida, así que por nuestro bien, más nos vale, entender bien lo que es y como se satisface. Y para ello no necesitamos mucho más que la lógica y la escucha activa. Todo niño o niña cuando viene a este mundo, como buen descendiente de los mamíferos, si no lo intoxicamos con condicionamientos externos, con nuestra ayuda, los adultos responsables de su bienestar, va a saber comunicarse cuando tiene hambre, sueño, ganas de jugar, etc… Pues bien, escuchemosles, conozcámoslos y respondamos de una manera lo más naturalmente posible.

Aquí dejo algunas preguntas para la reflexión sobre lo que podemos cambiar:

  • Si la maduración que sigue el desarrollo motor, al igual que la del sistema nervioso, en un bebé desde su nacimiento es cefalocaudal, es decir, se inicia en los músculos que mantienen la cabeza erguida y sigue hacia abajo, y luego se extienden del centro del cuerpo hacia las extremidades. Osea que no se sostiene de manera vertical de una forma natural. ¿Por qué les intoxicamos con condicionamientos externos  que implican ponerlos en posición vertical, como los brazos, mochilas, etc.. Ojo que con esto no digo que no tengamos contacto físico y cercano que cree seguridad, esto mismo se le puede proporcionar de manera horizontal y más natural desde el suelo, cama, etc… (Vease la pedagogía Emmi Pickler) ¿Por qué no bajamos nosotros los adultos a su nivel, por qué no los acompañamos desde su posición natural, por qué no les damos nuestra presencia, contacto y seguridad necesaria para fortalecer ese vínculo de comunicación y afecto necesario para entendernos todos mucho mejor.

 

  • Si simplificamos al máximo los recursos necesarios para satisfacer la necesidad del sueño, yo veo claramente tres conceptos: tener sueño, sentirse seguro y poder desconectar del estado de alerta y encontrar un entorno adecuado para poder dormir en cuanto a temperatura, luz y demás sentidos. No sería mejor, olvidarse de todas nuestras inseguridades como padres y madres y confiar más en nosotros mismos y en nuestros hijos e hijas, para poder relajarnos y transmitir esa relajación y confianza a nuestros hijos a la hora de dormir. Nuestra actitud es casi siempre la causa principal de los trastornos del sueño en los más pequeños.

Dulces sueños a todos 😉  a partir desde hoy  ZzzZzzz …

 

 

¿Qué es Ticket guardería?

¡Ya tenemos Ticket Guardería!

Es un sistema de retribución para empleados con hijos entre 0 y 3 años que permite el pago, total o parcial, de la escolarización en el primer ciclo mediante el sistema de tickets impresos.
Es aceptado en más de 8.000 escuelas infantiles de todo el país y utilizado por más de 23.000 familias.

-Cobro seguro y rápido.
-Respaldo de las principales asociaciones de centros infantiles.
-Máximas medidas de seguridad para evitar falsificaciones o fraudes.

Los tickets sólo son válidos durante el periodo indicado en los mismos, por lo que no podrán ser utilizados superada la fecha de caducidad.
Cada ticket tiene un valor facial y va identificado con el nombre del Padre/Madre y el niño/a.

Se facilita para el reembolso de los tickets una GUIA DE ENTREGA y un SOBRE DE SEGURIDAD, en los que aparecen unas numeraciones que son únicos y se asignas exclusivamente al código de cada afiliado. Este material deberá entregarse en cualquier oficina del BBVA o del SANTANDER, donde sellarán ambas copias por seguridad y control.
A los siete días laborables de la recepción de los tickets en nuestras oficinas, se recibirá por transferencia, en la entidad bancaria elegida el reembolso de los mismos.

Ticket Guardería® Online es el formato electrónico de gestión de Ticket Guardería® que permite realizar toda la operativa sin utilizar tickets en papel. Los padres realizan asignaciones programadas a sus centros para que así puedan recibir el pago directamente por transferencia, por lo que se elimina el trámite de entregar en mano un ticket para realizar el pago asignado.
Los centros afiliados que dispongan de internet pueden, si lo desean, gestionar los pagos y facturas online, así como consultar y modificar sus datos.
Además de las funcionalidades existentes a través del Ticket Online (consulta de datos, impresión de facturas, solicitud de duplicados, cumplimentación de guías…) para Ticket Guardería® Online podrá además:

  • Consultar las cantidades asignadas pendientes de cobro, tanto realizadas como pendientes de realizar.
  • Adelantar el cobro de las ya confirmadas.

¿Cómo identifico los pagos?

En la factura que Edenred emite, figurarán los nombres de los padres o tutores con el importe asignado por los mismos.

¿Puedo adelantar el cobro?

Los pagos se emiten según se haya acordado en el contrato. No obstante, con Ticket Guardería® Online, el centro puede adelantar la fecha abonando un coste suplementario de 0,75€, siempre y cuando lo haga a través de Ticket Online y sobre los importes confirmados.

¿Cada mes voy a cobrar lo mismo por parte de los padres?

El importe que el centro infantil debe cobrar mensualmente depende de las asignaciones que realicen los padres, que pueden ser mensuales o puntuales.

¿Puedo saber con antelación quién y cuánto me van a pagar si no dispongo de conexión a internet?

Esta información es accesible sólo a través de Ticket Online.

Con el sistema Online, ¿debo hacer algo para cobrar?

El proceso es automático. Los padres realizan la asignación de importes a los centros elegidos

Coloca la pegatina de Ticket Guardería® en el lugar más visible desde el exterior de tu centro, con ello facilitarás su localización por el usuario y manifiestas la voluntad de apoyo a las nuevas medidas de conciliación familiar.

Comisión de:

Esta tarifa incluye:

Captación de Clientes.
Publicidad como centros afiliados en nuestra web.
Abono de los tickets caducados hasta los dos meses posteriores a la fecha de utilización.
Acceso a la plataforma de pago y transacciones electrónicas (Ticket Online).
Material para el reembolso de Ticket Guardería® (Sobres y Albaranes).
Servicio de Atención al Cliente Personalizado.
Gestión de pago y facturación.

 

Festival de Yoga de Verano: Mindfulness en familia.

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El viernes 26 de 17:45h a 19h estaré participando en la zona infantil y en familia con un taller de Mindfulness con mandalas y cuentos, ven a sentir con nosotros “la Caricia de la Atención”. #festivalyoga2019
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Los niños y las niñas tienen, de manera natural, una gran capacidad espontánea de mindfulness, que contribuye a proporcionarles una existencia más ligera y más feliz que la nuestra, los adultos.
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El mindfulness es la aptitud de la mente para prestar atención a lo que hay, aquí y ahora, estando totalmente conscientes de cada momento que vivimos.
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En principio, los niños son pequeños maestros en materia de Mindfulness. Más adelante se harán mayores, como los adultos, aprenderán a anticipar las cosas, volver al pasado, darán saltos hacia delante en cuanto a la capacidad de sufrir. Poco a poco la mayoría de los chicos y chicas irán perdiendo o dejando de utilizar, su valiosa predisposición al Mindfulness, al igual que muchos adultos.
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Yo te quiero ayudar a preservar y cultivar este valor maravilloso, y a que vuelvas a mirar el mundo con los ojos del niño o la niña que fuiste y que ahora tu hijo o hija te enseña.
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Taller para familias, donde se facilitará a través de mandalas y cuentos, el entendimiento a los adultos, de la forma en la que los niños y las niñas de estas edades perciben y sienten tanto el mundo que les rodea como a sí mismos.
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#crianza #aprendizajeactivo #bebes #mindfulness #educacioncreadora#waldolf #naturaleza #crianzaconsciente #educacionrespetuosa #regioemilia#madrededia #castellon #montessori #lacasademamapongo #educacionactiva#autonomia #infancia #kids #emmipikler #familias #confianza #grupodecrianza#equilibrio

Enlace:
https://www.facebook.com/festivalyogacastello/?ref=br_rs

El Verano y su luz

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El sentido de la fiesta para todos es la llegada de la luz del exterior al contrario que en adviento que la luz es interior. Además, quemamos (simbólicamente) todo aquello que no queremos, para empezar eil verano con la fuerza, la voluntad y el coraje de un nuevo curso.

Cada familia comparte juegos y comida.

🧡 Celebrando la alegría 🧡

(Os contaremos un poquito que tal fué)

 

La angustia de separación y la permanencia del objeto.

 

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¿Alguna vez has escuchado la expresión “ojos que no ven, corazón que no siente”? Como adultos, cuando un objeto se mueve fuera de nuestro campo de visión, sabemos que continúa existiendo, a pesar de no poder verlo, tocarlo o escucharlo. Sin embargo, este no es el caso para los bebés. Durante los primeros meses de vida, cuando no ven un objeto, ¡ellos creen que el objeto deja de existir!

Sin embargo, alrededor de los 4-7 meses, tu bebé comenzará a entender el concepto de permanencia del objeto (que es una forma elegante de decir que él empezará a entender que cuando los objetos están fuera de su campo de visión, siguen existiendo).

Aunque la mayoría de bebés van pidiendo cada vez más contacto, más afecto y en consecuencia más brazos a medida que crecen, llega un momento en el que parece que todo se complica mucho más, cuando de repente rechazan el contacto con personas a las que aceptaban («tú no me cojas en brazos, mejor que sea mamá»), y lloran mucho más si los dejan solos, como si de pronto se hubieran hecho más dependientes.

En contra de lo que suele decir la gente del entorno a los padres, es algo normal. Gente que, por desconocimiento, les echar la culpa de que lo han acostumbrado, que es así por su culpa, que en vez de hacerlo más independiente están haciendo de su hijo un niño mimado, consentido y arisco, que ya ni siquiera acepta a otros familiares que no sean mamá y papá, y a veces ni siquiera quiere a papá.

Es decir, no tiene «mamitis», no es algo que los padres hayan hecho mal, y no se ha acostumbrado a nada. Lo que tiene esa niña es en realidad lo que conocemos como angustia de separación, y no solo no es un retroceso, sino que es un avance de lo más lógico en su desarrollo. Un avance que los padres deben conocer y comprender, sobre todo para no caer en la tentación de hacer caso de consejos y recomendaciones sin sentido.

El concepto de permanencia del objeto hace referencia al conocimiento que tenemos de que los objetos tienen una existencia  a pesar de no poder verlos o percibirlos. Este concepto o conocimiento se desarrolla de forma gradual mediante la interacción que el bebe tiene con el medio, va creando y modificando creencias al establecer relaciones entre sus ideas, conceptos previos y la información proporcionada en su entorno en los dos primeros años de vida, según Piaget. Encontramos otros autores que indican una edad más temprana en la adquisición de la permanencia del objeto.

Este concepto tiene una relación muy estrecha con la forma en la que se adapta o no un niño ante la ausencia de sus padres, puesto que cuando no se encuentran presentes para el bebé dejan de existir.  Cuando el niño interiorice y elabore correctamente el concepto de permanencia del objeto, habrá mayor probabilidad  de que acepte y se adapte a la ausencia de sus padres,  puesto que será consciente de que estos van a volver aunque en ese momento no los pueda percibir. Esto no quiere decir que cuando un niño ha logrado la permanencia del objeto no llorará cuando no estén presentes sus cuidadores, la ausencia también les duele pero por lo menos saben que no se irán para siempre.

Pero no. Nada de eso. Esa niña o niño de entre 7 y 9 meses que empieza a llorar más si no estás, y que persigue a mamá y llora si la coge alguien con quien no ha pasado mucho tiempo no está haciendo un retroceso, sino un avance.  Se está desarrollando adecuadamente, ha creado un vínculo afectivo con las personas con las que más tiempo pasa y su sistema de alarma está funcionando bien. Un sistema que le dice que allí donde no están sus personas más queridas podría estar en peligro.

Tras varios meses de vida con ellos, descubre que existe como individuo y oye, eso debe dar un miedo atroz, porque aún no sabe que mamá y papá no lo van a dejar solo para siempre, aunque haya ratos que sí. Es decir, considerándolos las personas con quien más seguro está, sus instintos le llevarán a querer estar siempre con ellas para no correr riesgos innecesarios.

¿Y cuando no estén cerca? Sufrirán por no verlos, y por no saber si volverán pronto, en minutos, algo más tarde, en horas, o mucho más tarde, en semanas o meses.

Porque ellos no saben qué es el tiempo, qué son los minutos y qué son las horas, y no tienen manera de comprender todavía que mamá volverá en segundos si se va a otra habitación, pero volverá en horas si se va a trabajar; y papá lo mismo.

Mamá, papá. Mi vínculo con vosotros es correcto. Sé que estoy segura con vosotros.  No quiero estar sin vosotros.

¿Mamitis? Que no hombre, que no

Que la mamitis es la inflamación de una madre. Y las madres no se inflaman. Y si se dice en tono de humor, como una necesidad exagerada de estar con mamá, tampoco. Sería preocupante si en vez de 8 meses hablamos de 8 años. Ahí habría que ver qué pasa, y tratar de ayudar al niño para empezar a confiar en un mundo sin mamá, en su propio mundo.

Pero hablamos de un bebé de 7, 8 ó 9 meses que, como digo, acaba de descubrir que existe, y que al existir como individuo, conoce de repente lo que es estar acompañado y lo que es la soledad. Y la soledad no parece muy segura. Ni la gente en la que no confía.

Súmale a ello el ser desconocedor del tiempo, y el no saber a ciencia cierta que cuando tu madre se va, no lo hace para siempre. Porque eso también pasa: si no te ve, puede llegar a pensar que jamás volverás. Y eso es poco menos que horrible para un bebé… Necesitará varios episodios de sus dos mamás yéndose de casa y volviendo, o sus dos papás, o su madre y su padre, para darse cuenta de que esas personas siempre vuelven.

Entonces, ¿no hay que hacer nada?

No hay que hacer nada que no quieras hacer. Y digo esto porque tras los diagnósticos de «mamitis», «dependencia extrema», «acostumbramiento a los brazos», «enmadramiento» y tantas cosas que pueden llegar a decirte, vendrán las soluciones de «déjalo conmigo y vete», «mejor que se acostumbre ahora a estar sin vosotros por si un día me lo tenéis que dejar», «no vayas en cuanto llora» o «llévalo a la guardería para que sepa que no es el centro del universo».

Y como los diagnósticos son erróneos, las soluciones también lo son. Y es que en realidad no hay ningún problema porque no hay que hacer nada para que un niño se aprenda a separar de sus padres. Es algo que hará solo.

Dice la ciencia que el sufrimiento que sienten los niños por la angustia de separación activa en su cerebro las mismas zonas que cuando están padeciendo dolor físico. Es el mismo dolor que sufrimos cuando alguien a quien apreciamos nos hace daño. O alguien a quien queremos, una pareja quizás, nos dice que nuestra relación se rompe.

Pues bien, de igual modo que cuando nuestro bebé se hace daño, porque ha metido los dedos donde no debía o le ha fallado una mano gateando, acudimos a socorrerle y darle consuelo, debemos hacer lo mismo cuando sufra porque se siente solo, abandonado, o cuando alguien en quien no confía nos lo ha arrebatado de los brazos: «No, lo siento. Todavía no está preparado para estar contigo. Devuélvemelo». Entre que sufra el bebé por permanecer en brazos ajenos, o sufra la persona que quiere ganarse el afecto de un bebé haciéndole llorar, es mejor que sufra esta segunda persona. Con quien tenemos que quedar es con nuestro bebé.

Dicho de otro modo: no hace falta dejar al bebé con nadie para que aprenda a no necesitarte, porque eso lo aprenden solos. Además, no tiene ningún sentido tal y como nos lo plantean: «Déjamelo esta tarde, para que cuando me lo tengas que dejar, no llore». ¿Qué sentido tiene adelantar el sufrimiento? ¿Por qué dejártelo esta tarde llorando para evitar que en el futuro llore? Si es que además, cabe la posibilidad de que sin dejártelo esta tarde, en el futuro no llore porque ya sea más consciente de lo que es peligroso y de lo que no, y sea más capaz de estar separado de sus padres.

El vínculo que da seguridad a ese niño o niña se va formando poco a poco con los otros adultos de referencia: los abuelos o cuidadores como las madres de día. Por eso el periodo de adaptación a una Casa Nido es progresivo, ilimitado y siempre respondiendo las necesidades de los más pequeños y sus progenitores.

Y si ese momento futuro está cerca, vale la pena que la confianza en la persona que lo cuidará se la gane poco a poco, desde la alegría y no desde el llanto: «No, no te lo dejo. Es mejor que vengas tú a mi casa a jugar con mi hijo, para que te lo ganes poco a poco, día a día, mientras está tranquilo porque yo estoy presente». Y cuando ya haya una relación mínima de confianza, entonces ir allí donde vaya a estar sin mamá y/o papá, y pasar ratos todos juntos. En el momento en que confíe en esa tercera persona y en ese otro entorno, podrá quedarse sin ellos sin haber tenido que llorar, sufriendo, pensando que se quedaba solo y desasistido.

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¿Cómo desarrollar la permanencia del objeto, con juegos?

A continuación presentamos una serie de juegos de interacción para que el proceso de adquisición de la permanencia del objeto adquiera una buena calidad de aprendizaje y así divertirnos estimulando a los más pequeños.

  • Jugamos al “cucutrás”: el adulto se oculta detrás de sus manos o con algún pañuelo cubriendo su cara diciendo “cucu”, y al quitárselo dirá “tras” para sorprender al niño. Podemos variar el juego escondiéndonos detrás de puertas, cortinas o incluso tapándole la cara al bebé para destaparla inmediatamente, de esta forma favorecemos también el desarrollo de la coordinación óculo-manual.
  • El túnel: ataremos un objeto pequeño a una cuerda y lo haremos pasar por dentro de un rollo de papel de cocina o también podemos cubrirlo con un pañuelo. Le enseñaremos al bebé como metemos el objeto dentro del “túnel”, estiraremos de la cuerda y cuando el objeto aparezca podemos decir “hola” y cuando vuelva al túnel “adiós”. Trabajaremos además de la permeancia del objeto, atención y lenguaje.
  • Rueda pelota: dejaremos rodar una pelota bajo una mesa o una silla y diremos ¿Dónde está la pelota? será el bebé quien tenga que buscarla.
  • Cajas: disponemos de varios elementos, pueden ser juguetes, frutas, etc. Animaremos al pequeño a que vaya metiéndolos dentro de la caja y después la taparemos. Animaremos al bebé a abrir la caja para descubrir lo que esconde en su interior.
  • Escondite de objetos: le enseñamos varios juguetes al pequeño que esconderemos tapándolos con pañuelos, algunos los parcialmente tapados, que asome alguna parte del juguete. Animaremos al niño a que los busque, cada vez que encuentre un objeto haremos un buen refuerzo positivo felicitándole y animándole a que siga.

¿Por qué la permanencia del objeto es un hito del desarrollo tan importante para mi bebé?

Dominar el concepto de permanencia del objeto es un hito importante, ya que le ayudará a tu bebé a entender el mundo y saber qué esperar. Esto significa que tu bebé no tendrá miedo cuando preste algún juguete o deje de verlo, al desarrollar este hito sabrá que puede recuperarlo. Sin embargo el concepto de “compartir” no están capacitados para entenderlo como el adulto lo entiende, pero el adulto si puede entender al niño o la niña y el desarrollo del concepto de “la permanencia del objeto”.

Otro punto importante es que se dará cuenta de que las personas siguen existiendo, ¡incluso cuando se van! Hasta este momento, tu bebé no tenía la capacidad de entender esto; cuando te ibas, desaparecías. Sin embargo, cuando tu bebé alcance este hito, aunque se ponga triste cuando te vayas, podrá pensar en ti y entenderá que vas a regresar. Conforme pase el tiempo, el hecho de que lo dejes solo dejará de causarle tanta angustia.

Crear rutinas diarias y un ambiente acogedor ofrece a los niños un sentido de estabilidad, estructura y confianza en sus cuidadores. Conforme pase el tiempo, tu bebé comenzará a tolerar momentos de separación a corto plazo.

Hay un momento en la vida de tu hij@, en torno a los 2 añitos,  donde es capaz de decirte adiós. Antes de eso, todos los intentos por separarte de él o ella pueden ser complicados, aunque el ritmo de cada niño y niña es diferente.

Ese momento no se aprende, ni se educa, ni se puede adelantar, tiene su tiempo y su momento y viene dictado por el desarrollo emocional y madurativo de nuestro cerebro, como un código de superviviencia.

Los bebés nos necesitan y separarlos antes de tiempo de sus necesidades biológicas sólo está justificado por una sociedad actual donde, por desgracia, prima lo económico antes que lo emocional y como muchas familias, elegimos trabajar, a veces muchas horas, para sobrevivir.

 

 

”La vida necesita ritmo y estructura, pero no acepte que éstos sean rígidos, porque entonces no estarán vivos. Haga su propia música, cree un jardín como un cuento de hadas…cuando uno abandona el camino corriente esculpe un paisaje en el alma y la vida ya no es una línea recta del nacimiento a la muerte. ” Lise Heyboer

 

PERIODO ABIERTO DE MATRÍCULA

matricula 2020

Periodo de matrícula abierto del 15 al 31 de Mayo para plazas nuevas a partir de Septiembre de 2019.

Proyecto fundamentado en pedagogías alternativas: Regio Emilia, Montessori, Waldorf, educación activa, crianza consciente con presencia, inteligencia emocional y corporal integral e integradora desde la coherencia entre las emociones, el cuerpo y el lenguaje.

Con el objetivo de acompañar a las familias en el cuidado de sus bebés en el desarrollo natural en un entorno familiar y en contacto diario con la naturaleza.

Prolongación del hogar con comisa casera y Blw.

 

La caricia de la atención: Mindfulness

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Los niños y las niñas tienen, de manera natural, una gran capacidad espontánea de mindfulness, que contribuye a proporcionarles una existencia más ligera y más feliz que la nuestra, los adultos.
El mindfulness es la aptitud de la mente para prestar atención a lo que hay, aquí y ahora, estando totalmente conscientes de cada momento que vivimos.
En principio, los niños son pequeños maestros en Materia de Mindfulness. Más adelante se harán mayores, como los adultos, aprenderán a anticipar las cosas, volver al pasado, darán saltos hacia delante en cuanto a la capacidad de sufrir. Poco a poco la mayoría de los chicos y chicas irán perdiendo o dejando de utilizar, su valiosa predisposición al Mindfulness, al igual que muchos adultos.
Yo te quiero ayudar a preservar y cultivar este valor maravillo, y a que vuelvas a mirar el mundo con los ojos del niño o la niña que fuiste y que ahora tu hijo o hija te enseña.
Taller para familias con hijos e hijas de 0 a 3 años, donde se facilitará el entendimiento a los adultos, de la forma en la que los niños y las niñas de estas edades perciben y sienten tanto el mundo que les rodea como a sí mismos.
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¿Por qué preparamos y celebramos la Pascua?

En la antigüedad, la vida  de una comunidad estaba estrechamente vinculada con sus ciclos agrícolas. Aunque en la actualidad la vida humana está generalmente más retirada de estos ciclos naturales que en épocas anteriores, nuestras vidas aún están profundamente influidas por las fuerzas de la naturaleza y por las estaciones del año. Las fiestas y celebraciones de temporada nos permiten volver a conectar unos con otros y con el cosmos que nos rodea, son tal vez más esenciales para el bienestar de la humanidad que nunca.  –  Holly Koteen

Te propongo que este año la vivas más intensamente, con más presencia.¿Estáis preparados para la transformación?La preparación para la Pascua es en realidad una preparación para el cambio de estación que acontece en la Tierra con la llegada de la primavera. Tras el frío y la oscuridad del invierno, la naturaleza resucita; la luz regresa, aparecen brotes en los árboles, las flores comienzan a florecer y aparece vida nueva. Las aves incuban nidos llenos de huevos y pequeños conejitos y liebres mordisquean la primera hierba verde. No es de extrañar que la Pascua se simbolice en muchos países con huevos, pollitos, conejos y flores. Esta imagen que acabo de explicarte de nuevo crecimiento, de renacimiento del mundo,  que también se celebra religiosamente en nuestra cultura católica con la Semana Santa, viene a ser un reflejo de nuestro propio potencial de transformación interior. 

¿Cómo prepararnos y prepararla con niños?

Tenemos que tener en cuenta que con ellos nuestros actos hablan más claro que nuestras palabras. Por eso para hacerles vivir la fiesta de Pascua y el cambio de estación como un acontecimiento maravilloso, es importante ir haciendo preparativos en los que ellos sean partícipes y crear costumbres y hábitos saludables.

En casa tenemos una mesa muy especial donde guardamos cositas de la naturaleza que nos hacen ser más conscientes de los cambios que ocurren con el paso de las estaciones, es la mesa de estación o mesa de la naturaleza Waldorf. Desde el inicio de la Cuaresma nuestra mesa se ha ido llenando de verde y de vida. El Rey Invierno se ha marchado a descansar. Y ahora ha llegado “la madrecita del rocío”, también en forma de pastora, que con su escoba barre la escarcha y el frío y prepara la tierra para la primavera. En unos días también la llenaremos de huevitos decorados y contaremos el cuento “Erasé una vez una liebre de pascua” Un cuento que nos habla con imágenes sencillas de la fuerza de los obstáculos y de la diligencia de la pequeña liebre para encontrar el camino del medio. Centrarse en solo un cuento en edades pequeñas es mejor, integra y repite esas imágenes, y no se dispersa con escuchar un cuento tras otro.

Como la primavera es una época de renacimiento y renovación, es un buen momento para dedicar algo de tiempo a limpiar y reorganizar nuestro hogar: lavar las cortinas, pintar alguna pared, reorganizar los armarios, ordenar la despensa. Los niños disfrutan participando de estas actividades domésticas y los más mayores incluso pueden empezar a hacer esto mismo en sus habitaciones, organizando sus juguetes, seleccionando lo que ya no usan, ropa, zapatos, libros.  Además esta época es un buen momento para dedicarnos un tiempo extra de autocuidado.

Exponerse al sol no solo requiere de aplicación de protector solar. También hay que consumir alimentos ricos en antioxidantes como pescado, uvas, fresas, moras, frambuesas e hidratarte no solo con cremas, sino tomando agua todos los días. Reducir el consumo de azúcar y sal,  para tener menos retención de líquidos y te verás menos cansada e hinchada. Fundamental, no realizar ciertos procedimientos justo antes de una temporada vacacional. Prohibidos los peeling, otros métodos con láser o que produzcan fotosensibilidad.

Los juegos en primavera también cambian, hay más horas de luz, mejor temperatura, empezamos a salir más al exterior, aunque aquí tengamos un clima maravilloso hasta en invierno. Salir al exterior nos permite observar los brotes, las primeras flores y podemos empezar a percibir la fuerza vital de la naturaleza y ofrecer a nuestros hijos e hijas elementos de juego que acompañen esta energía tan especial de la estación.

Os dejo un receta de Pascua adaptada, versión magdalena de “De mi casa al mundo” que pronto haremos en casa.

Ingredientes:

  • 5 huevos
  • 15gr. de levadura
  • 175 g. de azúcar
  • 50 g. de mantequilla
  • La piel rallada de 1 limón
  • 175 g. de harina
  • Para decorar: chocolate fondant, huevitos de chocolate, flores de neula (son de Lidl),…

Preparación:

Mezclamos todos los ingredientes menos la levadura: huevos, harina, azúcar, ralladura de limón y mantequilla. Cuando no queden grumos añadimos la levadura, mezclándola con una pala de madera.

Dejamos que la masa repose 30 min.

Lo servimos en los moldes y horneamos a 180º hasta que la masa esté bien cocida, unos 20 minutos.

Luego lo adornamos con motivos de Pascua sencillos. ¡A los niños les encanta esta parte!

¡Es hora de levantar el telón, desplegar las alas y salir al exterior!

<<Había una vez una oruga que quería ser como una flor y adorar el sol. Entonces la
Madre Tierra le dijo que la posibilidad de tal transformación existía, aunque
sería como morir y volver a nacer con una nueva forma. La oruga, que era muy
valiente, estuvo de acuerdo y así se transformó en una flor capaz de volar… –
Cuento Waldorf proveniente de Gran Bretaña relacionado también con la Pascua>>